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martes, 27 de mayo de 2014

Meditación de agua de sal...

Velas encendidas y piedras que conectan a los asistentes a la Tierra.
Desde hace unos meses, Nathalie Marulanda, la doctora experta en Medicina Integrativa del Grupo Akro, me invita puntualmente a las meditaciones que organizan mensualmente en Akro Toledo.
Compromisos, los kilómetros y planes de fin de semana me habían impedido hasta hoy compartir con ellos estos momentos tan especiales, pero la insistencia de Nathalie estos últimos días me había pensar que no me invitaba gratuitamente, sino que sabía a ciencia cierta que esos momentos de búsqueda de paz interior y equilibrio, me iban a venir especialmente bien. Su consulta, su voz y la filosofía de vida que defiende siempre me serenan, así que por qué no aceptar la invitación y probar a hacer algo nuevo, con la mente y el corazón abiertos a la expericiencia.
Cuencos tibetanos para guiar la meditación
Aprovechando la Meditación de la Luna Llena de Géminis, me he animado y he recorrido ilusionada la distancia que separa Madrid de Toledo para compartir con unos veinte desconocidos ese ritual que repiten una o dos veces al mes, tanto en Akro Toledo como en las orillas del río, con el fin de unirse en un bonito círculo de luz desde el que proyectan al mundo la mejor versión de sí mismos.
Al llegar, una sala diáfana, blanca y luminosa albergaba ya los elementos que nos iban a acompañar en ese viaje hacia el interior de cada uno. Esterillas, velas encendidas, cuencos tibetanos, unos palos de agua, mandalas de madera, dos docenas de caracolas y algún que otro presente decoraban la sala.
Sin más dilación, y cuando todos estábamos ya sentados en círculo, la meditación ha comenzado con la suave voz de una guía que nos ha invitado a cerrar los ojos y hacernos conscientes lentamente de nuestro cuerpo, nuestra respiración, nuestra postura y nuestros latidos...
Palos de Agua
Una vez que nos habíamos acercado a la parte más física, nos ha invitado a imaginar el espacio donde iba a tener lugar el resto de la meditación... un altiplano en altura, lleno de preciosa vegetación, con un lago inmenso, piedras enormes que aún conservaban el calor del sol y un cielo que se iba oscureciendo en nuestras mentes para mostrarnos una resplandeciente luna llena y millones de estrellas... Entre todos esos puntos de luz hemos buscado la constelación de Gémenis, dos líneas paralelas de estrellas que se devuelven mutuamente el reflejo, y nos ha servido para avanzar en el ritual intentando observar desde fuera aquello que somos y aquello que reflejamos... lo que vemos nosotros y lo que ven los demás. Llegaba el momento de empezar a bucear en el interior y llegaba también la primera ola de agua salada en forma de lágrimas involuntarias... Estaba llorando con los ojos cerrados y sentía pequeñas gotas resbalar por mis mejillas...
Colección de caracolas de uno de los participantes
Sumidos en esa dualidad de lo que somos y lo que reflejamos, nos hemos disfrazado con la imaginación, nos hemos mirado en ese lago que dibujaba la mente y poco a poco nos hemos despojado de caretas y pelucas para concentrarnos en nuestros ojos y lo que reflejaban de nuestro interior...
Una vez conectados con la esencia más pura de lo que somos, y que sólo cada uno conoce, ha comenzado otra parte de la meditación igual o más emocionante que la anterior... tomaba el relevo la voz aterciopelada de Nathalie para armonizar nuestro cuerpo físico, emocional y mental desde la visualización de una flor de loto con nueve pétalos que los abría de tres en tres mostrando lo más bonito de cada uno...
Emociones a flor de piel que fluyen armonizando el cuerpo con un color verde esmeralda, las emociones en rosa, y luz blanca y pura para nuestra mente, nuestras ideas, creaciones, pensamientos...
A pesar de ser la primera vez que participaba en una meditación colectiva, y mis dudas inciales, me ha resultado sencillo seguir las instrucciones y sumergirme en ese mundo de paz en el que intentas sanar desde el amor y el corazón todo aquello que te preocupa o pertuba tu día a día.
A medida que pasaba el tiempo pensaba lo necesario que es, con esta vida de prisas, de estrés, de móvil y de compromisos, parar unos minutos para estar a solas con uno mismo.
El recorrido por cuerpo, mente y emoción de Nathalie, acompañado por los bellísimos sonidos de los cuencos tibetanos, nos traían poco a poco de vuelta al presente... al cuerpo y al lugar en el que estábamos. Desperezándonos despacio, abriendo los ojos lentamente, una canción de las que encogen el corazón servía para poner punto y final a la meditación, invitándonos a disfrutar de su preciosa letra...
Esa canción ha convertido el final de mi meditación en un torrente de agua de sal, pero como me dijo hace poco alguien a quien quiero mucho, "uno tiene derecho a permitirse llorar, porque esas lágrimas son las caricias que nos están pidiendo a gritos nuestras mejillas...". Como homenaje a ese pensamiento, me he permitido las caricias y las lágrimas.
Esa canción es desde hace tanto tan especial para mí que os invito a que la escuchéis... ha sido emocionante reencontrarme con ella hoy...

MI BENDICIÓN


Agradecida por la experiencia, los abrazos llenos de calor que me han regalado los asistentes y las palabras amorosas de Nathalie, he vuelto a Madrid un poco sobrecogida pero contenta y quiero pensar que en paz.
Os invito a que, al menos una vez en la vida, experimentéis la energía tan bonita que se congrega en ese círculo de personas dispuestas a lanzarle al mundo un mensaje de paz y amor incondicional.
En los tiempos que corren, de desesperanza, desarraigo y pesimismo, no viene mal abrir la mente a una forma muy diferente y positiva de entender el mundo.






miércoles, 5 de febrero de 2014

Calor mágico...



Llevo una temporada con un terrorífico dolor de espalda. El exceso de horas sentada delante de un ordenador, unido a la tensión, picos de trabajo y menos ejercicio físico del que sería recomendable, han dado como resultado serias contracturas en la zona del omóplato, trapecio izquierdo y vértebras cervicales.
Como no procede que la Community Manager de un centro de salud integral como Akro, con grandes expertos en dolor, sufra molestias en la espalda, me puse gustosa en sus manos.
El primer tratamiento fue manual y con ello intentaron descontracturar la zona, relajar la musculatura, deshacer algunas fibrosis y nudos que producían los dolores más agudos para dejar la espalda lo más relajada posible.
La terapeuta utilizó técnicas comunes a la fisioterapia y la osteopatía, realizó algunas manipulaciones con el fin de colocar las vértebras que se habían desplazado con la tensión y que, en parte, eran responsables del dolor.
El masaje en toda la espalda y las movilizaciones contribuyeron a descargar la zona y bajar el grado de dolor, que era permanente incluso permaneciendo inmóvil, pero era tal la congestión de la zona que no fue suficiente.
Al comentarle a Marta Yuste, Directora de Akro, que cualquier episodio de estrés reactivaba el dolor, decidió completar el tratamiento con Indiba, un aparato de radiofrecuencia que trabaja con calor y que le resulta altamente agradable y placentero al cuerpo mientras te lo están aplicando.
La sensación es un calor natural, que ni molesta ni duele, que va relajando el cuerpo, que lo sana, puesto que favorece la regeneración celular y de los tejidos… deshaciendo contracturas y trabajando la zona de modo no invasivo.
Indiba provoca una adecuada movilización de los iones y un incremento homogéneo de la temperatura, lo que permite a los tejidos recuperar su actividad óptima a través de tres efectos principales: bioestimulación, microcirculación e hiperactivación.
La sensación del Indiba en el cuerpo es absolutamente relajante y placentera… a medida que la terapeuta iba masajeando mi espalda con Indiba sentí una calma muy agradable y cómo poco a poco iba desapareciendo el dolor.
La aplicación de esta técnica de radiofrecuencia fue crucial en la curación, y aunque el estrés ha provocado que el dolor de espalda haya durado más días de lo que me hubiera gustado, ambos tratamientos aliviaron el sufrimiento que me provocaba una molestia continua, que se agudizaba al dormir, y que me impedía bailar, hacer ejercicio o simplemente mover la espalda y el brazo izquierdo con naturalidad.
Terapia manual más Indiba, una buena combinación para que el dolor desaparezca de nuestras vidas.

martes, 31 de diciembre de 2013

¡Yo soy!


El pasado 28 de octubre escribía una entrada en este blog que entonces titulé “Yo soy… ¿Quién soy?”. En ella hablaba de mi primer encuentro con Carmen, una terapeuta que trabaja en el Grupo Akro que, en dos horas, consiguió que fuera capaz de descubrir a una nueva Anabel.
Aquella imagen de mí que Carmen me mostró, y que me pareció una total desconocida, hoy tengo la certeza de que siempre estuvo ahí dentro, escondida, esperando que le diera la oportunidad de salir a la luz. Si para entender esa miniatura de mí con la que me había conformado, Carmen me ponía el ejemplo de las muñecas matrioskas, hoy me quedo con esa misma metáfora, pero eligiéndolas a todas del mismo tamaño. Hoy sé quién soy, y sobre todo, tengo el poder de elegir quién quiero ser en cada momento, qué personaje saco a jugar al tablero, dominando yo el juego, no los personajes a mí.
Contenta con los resultados de ese primer encuentro, un par de meses después me dispuse a ver de nuevo a Carmen, para comprobar con ella que, los cambios que yo misma había ido testeando, eran reales. Y sí, lo eran.
Me siento más segura, me hago menos la víctima y he tomado consciencia de que, lo que tengo, y lo que soy, lo elijo yo.
Aunque puede parecer una tontería, la mayoría de las veces es mucho más fácil culpar al destino, a la mala suerte o a cualquiera que se cruza en tu camino de tus males, que hacer una reflexión seria y hacerse responsable de las decisiones que tomamos y del rumbo que marcamos a nuestra existencia.
En ese terreno evoluciono, lo siento así y cada día compruebo que elijo, unas veces mejor, otras peor, eso sí, siempre con conciencia. Eso me ayuda a conocerme, a detectar debilidades y fortalezas, patrones de conducta, bloqueos no superados del pasado… y así, liberando carga, puedo ir avanzando en mi camino, aunque sea muy despacio.
Mi asignatura pendiente es reconectarme con mi cuerpo, escucharlo, respetarlo, dejarlo sentir, cuidarlo y que las emociones fluyan a través de él sin congelarlas, sin esconderlas, como hacemos un porcentaje demasiado elevado de seres humanos.
Aprendo a gestionar mi humor, mi ira, la rabia, la tristeza, si aparecen esas emociones, por feas que me parezcan, las dejo salir, por algo están ahí, no pasa nada, de vez en cuando viene bien darles su minuto de gloria.
En la primera sesión Carmen descubrió a la Anabel ángel, pero sí, lo admito, también tiene su antagonista y existe la Anabel demonio. ¡No pasa nada! En el equilibrio de opuestos está el éxito.
Termino un año intenso, lleno de experiencias positivas y negativas que han marcado un antes y un después en mi vida. He aprendido, o así lo deseo, y aunque a veces sienta que soy lenta memorizando las lecciones, tengo claro que aprobaré todas y cada una de las asignaturas de la vida. No me cabe la menor duda.

El resumen de este año 2013 es que el poder está en mis manos, las respuestas, las llaves, la sabiduría… lo podemos llamar de mil maneras pero no volveré a buscarlo fuera… porque lo que tenía que hacer era mirar dentro de mí. A veces nos cuesta hacer introspección porque no siempre nos gusta lo que vemos, pero hay que aceptarse, con lo bonito y con lo feo, porque no somos perfectos y también en nuestros defectos se esconde la belleza.
Asomaros ahí dentro y descubrir vuestra esencia, porque sólo a partir de ese reconocimiento podemos elegir el camino correcto. En mi camino se cruzaron hace unos meses personas como Marta Yuste o Carmen Cebriá y siento que me han ayudado a ubicarme un poco más en este mundo en el que vivimos. No pierdas la oportunidad de estar más cerca de lo que eres... porque tratar la emoción sana el cuerpo y la mente. ¡Está comprobado!
¡Feliz 2014!

domingo, 8 de diciembre de 2013

¿Bio qué? Biofeedback


Hace unos días, hablando por teléfono con Marta Yuste, directora del Grupo Akro, le comenté que no me encontraba muy bien… estaba un poco estresada, triste, y temía que todo eso pudiera derivar en un problema de ansiedad.
No se lo pensó dos veces y me dijo, - Vente a Akro Madrid que te voy a tratar con Quantum -.
Quantum SCIO
Fiándome de ella, como suelo hacer siempre, me dirigí a la clínica sin tener ninguna referencia previa de lo que era el Quantum. Al llegar, Marta me explicó que el Quantum SCIO es un sofisticado sistema de Biofeedback que se utiliza como si fuera una resonancia magnética, que no sólo escanea el cuerpo físico, sino el emocional, el mental, el espiritual y el electromagnético.
Digamos para entendernos que está diseñado para la detección y la reducción del estrés a todos los niveles.
El dispositivo no diagnostica ninguna enfermedad, trabaja sobre el estrés, que puede provenir de muchas fuentes.  Todas las funciones del dispositivo giran en torno a técnicas de liberación de tensiones y/o reeducación muscular. SCIO solamente mide la reactividad electrofisiológica a numerosos patrones de estrés. Lo bueno de Quantum es que utiliza muchas terapias multimedia en un solo tratamiento.
El sistema testa, calibra y corrige, lo que permite detectar el estrés en cualquiera de sus manifestaciones y equilibrarlo.
Lo primero es conectarte a la máquina, mediante unos sensores en pies, manos y cabeza a través de los cuales se realizará el testaje, dando más de 120 frecuencias de tu cuerpo en apenas cinco minutos.
SCIO combina diferentes disciplinas terapéuticas basadas en el biofeedback de retroalimentación positiva tales como la electropuntura, terapias RIFE, biorresonancia, musicoterapia, colorterapia, Test de reactividad electrofisiológica de la espina dorsal, terapias espinales y biofeedback de PNL, terapia de ondas cerebrales, Etc.
Explicado de forma sencilla, el SCIO te puede detectar desde alergias alimentarias, a déficit de minerales, pasando por carencias emocionales, energías negativas para el paciente, desajuste de los chakras o problemas en los órganos.
El SCIO y su desarrollada y potente tecnología están siendo usados actualmente por más de 10.000 profesionales de la salud en todo el mundo: médicos alópatas, homeopáticos, acupunturistas, fisioterapeutas, kinesiólogos, dentistas, psicólogos, quiroprácticos, naturópatas, así como en diversos centros de investigación.
Yo no había oído jamás hablar de ello pero los resultados me dejaron de piedra. El análisis que te hace, y las cientos de lecturas que se pueden hacer de los resultados, te dan un informe tan completo de cómo te encuentras, que asusta...
Distintas pantallas de Quantum SCIO
Físicamente es muy certero y da informaciones muy exactas; en mi caso, Marta hizo hincapié en los problemas de mi sistema linfático, pequeños desajustes metabólicos, un sistema inmunológico demasiado bajo y con poca capacidad de reacción, una alergia importante a las espinacas, al alcohol de madera y a una combinación de árboles y pólenes.
Me invitó a que haga más ejercicio para fijar más fácilmente el oxígeno en la sangre y me indicó que beba más agua. Debo incluir en mi dieta alimentos que cubran las carencias de hierro, magnesio, manganeso y potasio, y reducir las dosis de café, porque estoy intoxicada por cafeína (sí, lo reconozco, me paso con el número de cafés diarios…).
Si lo puramente físico sorprende, cuando la máquina se adentra en tus emociones la sensación es que realmente te están escaneando el cerebro y el corazón. No daré muchos detalles pero tengo que alinear mis chakras, que tienden a irse al lado más mental, tengo que trabajar mi capacidad de concentración, dejar de pasarlo todo por la túrmix de la cabeza y ser más intuitiva y más confiada… pues en muchas, tal vez demasiadas pantallas, aparecía un mismo mensaje “confía en ti, trabaja tu autoestima”.
Alineación de Chakras
Marta limpió también alguna que otra energía negativa que llevaba conmigo sin mi consentimiento y comprobó que voy bien acompañada por la vida, con cuatro ángeles guardianes que me guían y me ayudan a encontrar mi camino.
Las pantallas son muy curiosas, las imágenes en 3D son a color y representan estados del estrés orgánico y fisiológico como la congestión, degeneración, la intoxicación, la infección, etcétera.
Desde luego en una sola sesión, obtienes un completo centro de calibración y tratamiento de estrés; un sistema totalmente objetivo, sin interferencia por parte del terapeuta; la identificación de las causas de los patrones de estrés que subyacen al proceso vital del paciente; una potente herramienta de investigación y un informe personalizado que puedes seguir estudiando y valorando después de la terapia.
Como último consejo, es muy importante que el terapeuta tenga la formación necesaria para interpretar correctamente los resultados del Quantum. No vale ponerse en manos de cualquiera, porque es tanta la información que da el testaje de SCIO, que si no se hace una lectura profesional, puede llevar a error.
Mi experiencia fue sorprendente y Marta me fue detallando poco a poco las pantallas, dejándome con cada una más sorprendida que con la anterior.
No perdáis la oportunidad de que la Medicina Quántica os ayude a resolver el estrés físico, psíquico y emocional. ¡Y en menos de dos horas!


lunes, 18 de noviembre de 2013

Reformándome...


Hoy, lunes 18 de noviembre de 2013, puedo decir que mi actividad favorita de Akro Madrid son las clases de Pilates... Acudir al centro dos veces por semana a ponerme en forma con esta completísima técnica se ha convertido en una rutina que me motiva y, sobre todo, que me activa el cuerpo.
Nunca había hecho antes una clase de Pilates, y aunque vivo rodeada de profesores y practicantes, curiosamente no me había sentido muy atraída por descubrir las bondades de esta técnica.
Pilar ha sido la encargada de acercarme poco a poco al Pilates, y más concretamente a Stott Pilates, la aproximación contemporánea de las enseñanzas de Joseph H. Pilates. Su fundadora, Moira y Lindsay Merrithew, junto con un equipo de fisioterapeutas expertos en biomecánica y profesionales del fitness, han dedicado más de 25 años a redefinir el método de ejercicios del Pilates original hasta lo que hoy se conoce como Stott Pilates.
El Grupo Akro lleva diez años formando profesionales en esta disciplina, ya que son el único centro de formación y titulación autorizado en España.
Parte de esa evolución del Pilates tradicional consiste en el uso de una serie de máquinas que no podían tener un nombre más apropiado… son las REFORMER y, desde luego, a la cuarta vez que has pasado una hora subida en ellas, sientes que, como mínimo, algo estás reformando en tu cuerpo.
Se trata de las maquinarias que podemos implementar dentro del entrenamiento en Pilates. Esta equipación está indicada de manera efectiva para mejorar la estabilidad y la fuerza del tronco, el acondicionamiento de las extremidades, la estabilidad articular, la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación, trabajando contra diferentes resistencias en una base móvil.
Gracias a este carrito lleno de posibilidades, el abanico de ejercicios que incorporan la resistencia de los muelles se multiplica por cien. De esta forma, podemos combinar ejercicios con mayor o menor soporte y, por tanto, facilitar o dificultar algunos de los ejercicios de otras equipaciones o del suelo.
Al principio la máquina da cierto respeto porque no sabes muy bien cómo manejarte en ella, pero si las explicaciones son las correctas, rápido te familiarizas con su uso y sus múltiples posibilidades.
Nunca pensé que el Pilates fuera duro, más bien lo tenía interiorizado como algo tranquilo, donde la respiración tiene una importancia vital y que centra sus ejercicios en la zona central del cuerpo. Pero eso es una idea tan superflua que poco tiene que ver con la realidad.
Se respira sí, mucho y bien, y se trabaja la zona lumbopélvica desde una forma muy consciente, pero hay mucho más…
A medida que he ido investigando he descubierto que el Pilates tiene grandes ventajas: aplana, tonifica y fortalece los abdominales; desarolla músculos más alargados, mejora la postura, previene lesiones, aumenta la circulación y alivia tensiones; activa la conciencia corporal (cierto, tengo agujetas y dolores en músculos que no sabía que existían); busca un equilibrio entre fuerza y flexibilidad; aumenta la concentración (imprescindible si quieres salir viva del Reformer, estar con los cinco sentidos) y mejora la autoestima…
Lo que más me gusta de las clases de Pilates es la conciencia que me está dando de mi cuerpo y de cómo lo trabajo. Nunca antes me había pasado con otras disciplinas deportivas… y tampoco anteriormente había sentido los músculos más activos, tanto durante la clase como después. Es cierto que llevo apenas un mes, y que todavía me queda un largo camino por recorrer, pero la primera toma de contacto ha sido fantástica y espero seguir aprendiendo.
Además, en Akro se toman muy en serio la enseñanza del Pilates, tanto a nivel profesional como con los clientes y pacientes, y las clases se realizan con un máximo de cuatro alumnos, lo que permite una monitorización y un control continuo de la forma en la que se están ejecutando los ejercicios.
Desde mi escasa experiencia, creo que es un detalle fundamental para que el resultado sea el adecuado, y sobre todo, para evitar posibles lesiones derivadas de su mala praxis.
Os dejo que mi Reformer me espera con los muelles abiertos para regalarme una nueva jornada de ejercicios de tonificación y una buena dosis de agujetas.
¡Actívate y Refórmate!

lunes, 11 de noviembre de 2013

Si la cara es el espejo del alma... ¡quiero un espejo limpio!


El pasado miércoles llegó por fin el momento de ponerme en manos de Mercedes Cuevas, la esteticista de Akro Madrid... qué ganas tenía de tumbarme en la camilla y dejarme hacer... pocas cosas en el mundo me gustan más que los tratamientos de estética... algunos lo considerarán frívolo o superficial, pero la realidad es que es un placer que te mimen y te cuiden unas manos expertas... a mí, al menos, me vuelve loca, lo reconozco.
Desde que entras en Akro Madrid te reciben sonrisas cálidas y amables y una forma de tratar al paciente que vela en todo momento porque te sientas como en casa. Aromaterapia, incienso, velitas, una luz cuidada y la temperatura exacta preparan al cliente para disfrutar del tratamiento.
La primera parte de la sesión consistió en un novedoso sistema de diagnóstico de la piel que Akro Madrid ha diseñado para poder ofrecer tratamientos personalizados a cada paciente... mediante una batería de preguntas y un primer repaso visual del cutis, la esteticista puede hacer un diagnóstico preciso de las necesidades de cada persona... y a partir de ahí recomendar tanto tratamientos como productos que puedan mejorar el aspecto de la piel y de la cara...
Seamos honestos, eso de que la cara es el espejo del alma, es verdad, cuando estamos felices, nos cuidamos, la alimentación es equilibrada, dormimos y bebemos agua, la piel suele lucir saludable, luminosa y tersa... pero el estrés, comer cualquier cosa, pasarnos con las bebidas excitantes o estar en horas bajas, ejercen un efecto interruptor en nuestra piel que la apaga y la mata... así que, ¡encendamos el interruptor de nuestra cara y a darle luz!
Una vez repasados mis hábitos alimenticios, mis rutinas deportivas, mi actividad habitual y datos concretos sobre hormonas, tabaco, alcohol, etc., la profesional de medicina estética de Akro determinó que soy afortunada y tengo una piel saludable y agradecida ¡Yujuuuuu!... (os confieso que era  algo que intuía viendo el cutis impecable de mi abuela de 86 años... creo que algo tiene que ver ella en la calidad de mi piel).
Con un balance hidrolipídico correcto (agua y grasa) y ningún problema concreto de manchas, acné, envejecimiento prematuro o arrugas (aunque alguna pata de gallo sí me encuentro yo por la mañana temprano en el espejo...), me recomendaron aportar un poco de luminosidad a la piel con un Sérum de Vitamina C, y realizar un tratamiento para regenerar, reconstruir el manto hidrolipídico y disfrutar de 50 minutos de relajación y placer absoluto.
Creo que hacen un casting de manos en Akro porque es un elemento imprescindible de sus profesionales... las de Mercedes son suaves, precisas y expertas.
Primero puso en la cara ácido salicílico y ácido glicólico (dos exfoliantes químicos que limpian la piel en profundidad) y con el cutis ya preparado, me aplicó tres ampollas de tratamiento. La primera ampolla era de ácido hialurónico para capturar y retener el agua, rellenar las arrugas y darle grosor y tersura a la piel; la segunda poseía nutrientes activos y antioxidantes de origen vegetal con vitaminas a, e y f; y para terminar aplicó una mascarilla hidratante y calmante con alóe vera, pepino, regaliz, castaño de indias y hamamelis.
Fotomatón con ojos bizcos demostrativa de lo limpia y reluciente que me quedó la cara...Los productos son importantes, tanto la calidad de los mismos como su composición, pues cada cutis tiene unas necesidades y unas características que hay que respetar para que los tratamientos sean eficaces.
Los profesionales de Akro sólo utilizan marcas de primera categoría, aunque lo mejor es su forma de aplicarlos... combinando masaje manual, con masaje de remonte y drenaje linfático, técnicas de Shiatsu y Reiki... 
Sólo puedo decir que el estado de relajación al que llegué fue total y absoluto... (literalmente después de unos minutos me tuvo que invitar a abandonar la camilla porque me había quedado atrapada y medio dormida).
Fue tan placentero... que sólo tengo palabras de agradecimiento. Además, y esto es una realidad palpable, mi piel está mucho más limpia y como dice mi abuela ¡más lustrosa!
Acompaño el artículo de un documento gráfico infame, mirando con afán a la cámara y en chándal, cuyo único objetivo, además de destrozar mi imagen pública, es demostrar lo luminosa que salí de Akro Madrid.
Intentaré aplicarme los consejos recibidos para mantener el resultado en casa, y lo más importante, haré todo lo que esté en mi mano para que el espejo de mi alma esté limpio y refleje sólo luz, paz y armonía.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Colgada...



Si había algo que, desde el principio, me apetecía probar de Akro Madrid, además de las manos de Marta Yuste, o la cabina de estética, era la sala de Redcord…
Es tan espectacular ver todos esos anclajes en el techo, las cuerdas rojas, las cinchas y los straps, que es imposible no preguntarse para qué sirven y cómo se pueden utilizar.
Así que… a ello me dispuse con la inocente compañía de Noelia, Diego y Mayte, tres buenos amigos que se ofrecieron voluntarios para compartir conmigo una clase muy reducida impartida por Pilar.
La primera parte la dedicamos a respirar, a sentir nuestro centro y a trabajar la columna tumbados en el suelo, mediante la técnica del Pilates… cuando estábamos calientes y nuestros músculos se habían oxigenado, comenzó el trabajo propio de Redcord.
Al ver colgado tanto aparato, yo me había hecho a la idea de que la clase sería más bien relajante, y que disfrutaríamos de una gozosa sensación de ingravidez… y es así cuando el Redcord se utiliza para rehabilitar, pero no exactamente cuando el objetivo es la preparación física.
La base del trabajo es utilizar el propio peso y su resistencia para irle dando protagonismo a las distintas cadenas musculares del cuerpo.
Comenzamos trabajando las piernas, los glúteos, tumbados boca arriba y de perfil, ejercitando cada zona con una buena dosis de esfuerzo. La sensación es que tu cuerpo se activa y vas poniendo en marcha todos esos músculos que, más a menudo de lo que sería conveniente, están medio dormidos.
Es un entrenamiento muy progresivo, por lo que vas entrando en él paulatinamente, dosificando la energía y sintiéndote muy bien en todo momento.
Se nota rápidamente que las combinaciones de ejercicios de Redcord son infinitas y que la dificultad puede ir en aumento a medida que la persona vaya adquiriendo mejor forma física.
Con sólo una clase de nivel básico nos damos cuenta los cuatro de que no estamos tan en forma como pensábamos, y que empieza a aparecer algún dolorcillo que, previsiblemente, se transforme en agujetas unas horas después… pero lo intentamos y le ponemos voluntad para llegar al final de la clase de la mejor forma posible.
En algún momento la dificultad nos puede y flaquean las fuerzas, así que Pilar decide introducir en la clase un elemento nuevo… una cincha que colocada rodeando las caderas facilita la ejecución de los ejercicios y nos permite realizar alguna serie que, por nosotros mismos, no habíamos sido capaces de terminar.
Con las piernas trabajadas, nos dedicamos al abdomen, con series de abdominales y terminamos de pie para ponernos con los brazos…
Después de 50 minutos de Redcord nos sentimos ¡cansados pero vivos!
Con la satisfacción del deber cumplido, Pilar nos manda tumbarnos boca arriba y colocados en las cinchas y los straps, nos quedamos suspendidos en el aire, ahora sí, con sensación de ingravidez, y nos relajamos con los ojos cerrados y un suave movimiento oscilante que consigue relajar todos los músculos trabajados…
Debo confesar que esos cinco minutos de relajación total fueron mi parte favorita de la clase… dejo un testimonio gráfico que así lo atestigua.
La experiencia fue muy grata y estoy deseando repetirla…

lunes, 28 de octubre de 2013

Yo soy... ¿Quién soy?



Hace unos días Marta Yuste, Directora General del Grupo Akro, me invitó a conocer a Carmen Cebriá, Maestra en Reiki desde el año 2000, con 15 años de experiencia en terapia emocional y energética, y creadora del Método ‘Conciencia Yo Soy’.
Me habló maravillas de su capacidad para reconectar a las personas con su verdadera esencia, y no me lo pensé dos veces; la llamé y pedí cita para tener una sesión con ella en Akro Madrid.
Me presenté ante Carmen con pocos datos, sin conocer apenas su metodología, pero eso sí, con la mente muy abierta para absorber todo lo que pudiera decirme.
Sin una motivación, ni un malestar concreto, me puse en sus manos absolutamente receptiva. ‘Conciencia Yo Soy’ es un aprendizaje vital para conocer, sentir e integrar nuestros 4 cuerpos: físico, mental, emocional y el Yo Soy.
Me pareció perfecto empezar mi experiencia en Akro tomando conciencia de quién soy, qué soy y qué proyecto, algo que, por raro que parezca, no siempre coincide. Al fin y al cabo, como me dijo Carmen, todos llevamos dentro un gran actor.
Carmen me ofreció herramientas para conocerme mejor, invitándome a observar mi realidad desde la calma, la respiración, la meditación, permitiéndome ser más intuitiva y dejando de lado el ego, para darle protagonismo al corazón.
Sus manos transmiten mucha paz, mucho amor, y además, a medida que avanza la sesión, sientes cómo despierta tu potencial, cómo te ayuda a conectarte con tu verdadera esencia y cómo te abre los ojos a sentimientos, emociones y situaciones no resueltas, que aparcamos, o dejamos en el congelador para evitar el sufrimiento.
En pleno siglo XXI, la gestión de lo emocional sigue siendo nuestro punto débil… cuidamos nuestro cuerpo, nuestra mente, nos creemos en forma y en plenitud, hacemos un millón de cosas al día, pero a veces no le dedicamos ni cinco minutos a nuestros sentimientos. Eso nos lleva a vivir en un desequilibrio constante, a sentirnos tristes y apagados sin saber el motivo, y a canalizar muy mal nuestra energía.
Ahora, después de conocer a Carmen, sé que no es casual que mi primer contacto terapéutico con Akro fuera ella… tenía que conectarme conmigo y ser consciente de que aún me queda mucho trabajo personal por hacer, a la par que con mi cuerpo físico, pues es ahí donde percibimos nuestros estados emocionales, y donde creamos malestares y dolencias que nos indican lo que nos ocultamos o negamos a nosotros mismos. Para trabajar esa idea global del individuo, Akro es el lugar perfecto porque sus profesionales creen y defienden la necesidad de abarcar esa totalidad cuerpo-mente-emoción.
Hoy soy más consciente de mi realidad actual, vivo el presente, detecto con más facilidad los momentos de estrés e intento liberarme de juicios, críticas, culpas, emociones o sentimientos inconscientes que nos van minando por dentro y nos separan de nuestro camino.
La mayoría de las veces no encontramos respuestas al cansancio, a las enfermedades, los problemas de pareja, los conflictos laborales y personales… y la clave, casi siempre, está en nosotros mismos. La cosa está en que es más fácil echar balones fuera, que mirar hacia dentro y entrar en las habitaciones que hemos preferido cerrar y llenar de polvo. Limpiar casi siempre da pereza, ya sea por fuera, o por dentro… pero cuando uno se decide, y se pone, la satisfacción de verlo todo reluciente no tiene precio…
Carmen nos invita a limpiarnos, a coger el trapo y la fregona y a sanarnos desde el amor, Amor en mayúsculas y bien entendido, el que empieza por uno mismo y se vive y comparte con el otro.
Ella es sólo un vehículo que hace que te sientas más libre, te ayuda a romper cargas e interferencias que nos proyectan familiares, amigos, parejas y personas con las que tenemos vínculos emocionales que no siempre son positivos. Cortar con esos lazos que nos impiden avanzar es sinónimo de libertad.
Durante las dos horas que compartí con ella lloré, reí, me emocioné, buceé en mi interior y fui consciente de que soy mucho más de lo que creo que soy. Me puso el ejemplo perfecto, sacó una matrioska y me dijo, ¿ves esta muñeca grande Anabel?… pues eres tú… y abriéndola empezó a extraer de esa primera muñequita de madera un montón de réplicas cada vez más chiquititas… cuando sacó la última, apenas una veinteava parte de la grande, me miró con afecto y me dijo “Ana, no te conformes con ser una miniatura de ti misma”.
De repente esa fila de muñecas cobró sentido y muy emocionada le di las gracias a Carmen por ser capaz, sin conocerme de nada, de darme mensajes tan contundentes.
Intentaré tener los ojos y el corazón bien abiertos para mantener este nuevo estado de consciencia y no volver a sentir que soy una sombra de mí misma.