lunes, 25 de noviembre de 2013

Adelantada a mi tiempo ;-)



Siempre he sabido que era una mujer de hoy, una moderna vamos, pero lo que no tenía tan claro es que ¡Voy por delante! ¿Seré una visionaria?
Podría parecer una cosa positiva, un avance, un logro… pero la realidad es que la conclusión de que soy muy ‘echada palante’ es el resultado de la valoración que me hizo Pablo Vera, fisioterapeuta e instructor del Grupo Akro la semana pasada.
Todos los pacientes que llegan a Akro se someten a una evaluación completa cuyo fin es diagnosticar el estado general de la persona, posibles lesiones, cadenas musculares dañadas, vicios posturales y problemas que ellos se van a encargar de resolver con distintas terapias o gracias a las clases de Pilates o Redcord.
El protocolo de valoración tiene dos partes, en la primera te hacen unas fotografías de frente y de perfil que, procesadas por un programa específico que une puntos determinados del cuerpo, detecta los errores de base en la posición del paciente y sus efectos secundarios.
Así que, muy obediente, posé en la pared blanca y el Ipad de Pablo nos dio varios datos interesantes… 

El primero, que tengo la cabeza y los hombros adelantados al resto del cuerpo… algo que muchos terapeutas interpretarían como que quiero ir por delante, que me anticipo a las cosas y que soy muy mental, que vivo poco el presente y que siempre estoy en hipótesis de futuro.
Esa podría ser una explicación, otra, mucho más física, es que ese error postural le hace soportar a mi cuello una presión de ¡nueve kilos y medio!, cinco por encima de lo ideal teniendo en cuenta mi complexión física.
Está claro que la cabeza me pesa más de la cuenta, no sé si por acumulación de pensamientos y preocupaciones, o porque ando muy descolocada (los terapeutas de Akro Madrid se inclinan por la segunda opción).
Una vez detectado ese primer problema corporal, llegó el segundo… una rotación externa de mi pie derecho, fruto de una fractura mal curada de tibia y peroné, que sufrí cuando tenía once años.
Una mala decisión médica y una escayola a destiempo hicieron que mi pie y mi rodilla soldaran en un eje diferente, lo que, después de 25 años andando como un pato, con los pies a las tres menos cuarto, ha debilitado considerablemente algunas cadenas musculares de ese lado de mi cuerpo, para compensar esa mala pisada.
Detectados esos dos primeros problemas, Pablo me enseña en pocos minutos cuál sería el tratamiento y la terapia para corregir esos errores, para fortalecer las zonas más afectadas y para ir mejorando la postura poco a poco.
Nos vamos a la camilla y mediante algunos test realizados con ejercicios de Redcord, Pablo comprueba y me enseña, mediante la grabación de vídeos, movimientos que mi cuerpo es incapaz de realizar correctamente, por falta de fuerza.
Aumentamos el soporte que ofrece Redcord, ayudamos a mi cuerpo a conocer de dónde viene esa debilidad y en tan sólo cinco minutos de tratamiento, comprobamos cómo ha mejorado el resultado repitiendo los ejercicios que evidenciaban los fallos.
Es realmente increíble cómo explicándole a los músculos lo que tienen que hacer, y ayudándoles mediante la activación, las células guardan esa información y el cuerpo va corrigiendo lo que hacía mal.
Me resultó realmente apasionante tanto la valoración como el ejemplo de tratamiento que recibiría cualquier paciente de Akro después de conocer su estado físico real.
Yo, de momento, seguiré con mis clases de Record y Pilates, siendo ahora más consciente de cómo mejorar mi postura para aliviar tensiones y evitar futuras lesiones.
Como deseo de ese futuro en el que vive mi cuerpo, espero, en algún momento, que mi cabeza adelgace los cinco kilos que le sobran, y que deje de ir por delante de las cosas, que erguida y colocada como debe, encima de los hombros, está mucho más bonita.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Reformándome...


Hoy, lunes 18 de noviembre de 2013, puedo decir que mi actividad favorita de Akro Madrid son las clases de Pilates... Acudir al centro dos veces por semana a ponerme en forma con esta completísima técnica se ha convertido en una rutina que me motiva y, sobre todo, que me activa el cuerpo.
Nunca había hecho antes una clase de Pilates, y aunque vivo rodeada de profesores y practicantes, curiosamente no me había sentido muy atraída por descubrir las bondades de esta técnica.
Pilar ha sido la encargada de acercarme poco a poco al Pilates, y más concretamente a Stott Pilates, la aproximación contemporánea de las enseñanzas de Joseph H. Pilates. Su fundadora, Moira y Lindsay Merrithew, junto con un equipo de fisioterapeutas expertos en biomecánica y profesionales del fitness, han dedicado más de 25 años a redefinir el método de ejercicios del Pilates original hasta lo que hoy se conoce como Stott Pilates.
El Grupo Akro lleva diez años formando profesionales en esta disciplina, ya que son el único centro de formación y titulación autorizado en España.
Parte de esa evolución del Pilates tradicional consiste en el uso de una serie de máquinas que no podían tener un nombre más apropiado… son las REFORMER y, desde luego, a la cuarta vez que has pasado una hora subida en ellas, sientes que, como mínimo, algo estás reformando en tu cuerpo.
Se trata de las maquinarias que podemos implementar dentro del entrenamiento en Pilates. Esta equipación está indicada de manera efectiva para mejorar la estabilidad y la fuerza del tronco, el acondicionamiento de las extremidades, la estabilidad articular, la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación, trabajando contra diferentes resistencias en una base móvil.
Gracias a este carrito lleno de posibilidades, el abanico de ejercicios que incorporan la resistencia de los muelles se multiplica por cien. De esta forma, podemos combinar ejercicios con mayor o menor soporte y, por tanto, facilitar o dificultar algunos de los ejercicios de otras equipaciones o del suelo.
Al principio la máquina da cierto respeto porque no sabes muy bien cómo manejarte en ella, pero si las explicaciones son las correctas, rápido te familiarizas con su uso y sus múltiples posibilidades.
Nunca pensé que el Pilates fuera duro, más bien lo tenía interiorizado como algo tranquilo, donde la respiración tiene una importancia vital y que centra sus ejercicios en la zona central del cuerpo. Pero eso es una idea tan superflua que poco tiene que ver con la realidad.
Se respira sí, mucho y bien, y se trabaja la zona lumbopélvica desde una forma muy consciente, pero hay mucho más…
A medida que he ido investigando he descubierto que el Pilates tiene grandes ventajas: aplana, tonifica y fortalece los abdominales; desarolla músculos más alargados, mejora la postura, previene lesiones, aumenta la circulación y alivia tensiones; activa la conciencia corporal (cierto, tengo agujetas y dolores en músculos que no sabía que existían); busca un equilibrio entre fuerza y flexibilidad; aumenta la concentración (imprescindible si quieres salir viva del Reformer, estar con los cinco sentidos) y mejora la autoestima…
Lo que más me gusta de las clases de Pilates es la conciencia que me está dando de mi cuerpo y de cómo lo trabajo. Nunca antes me había pasado con otras disciplinas deportivas… y tampoco anteriormente había sentido los músculos más activos, tanto durante la clase como después. Es cierto que llevo apenas un mes, y que todavía me queda un largo camino por recorrer, pero la primera toma de contacto ha sido fantástica y espero seguir aprendiendo.
Además, en Akro se toman muy en serio la enseñanza del Pilates, tanto a nivel profesional como con los clientes y pacientes, y las clases se realizan con un máximo de cuatro alumnos, lo que permite una monitorización y un control continuo de la forma en la que se están ejecutando los ejercicios.
Desde mi escasa experiencia, creo que es un detalle fundamental para que el resultado sea el adecuado, y sobre todo, para evitar posibles lesiones derivadas de su mala praxis.
Os dejo que mi Reformer me espera con los muelles abiertos para regalarme una nueva jornada de ejercicios de tonificación y una buena dosis de agujetas.
¡Actívate y Refórmate!

lunes, 11 de noviembre de 2013

Si la cara es el espejo del alma... ¡quiero un espejo limpio!


El pasado miércoles llegó por fin el momento de ponerme en manos de Mercedes Cuevas, la esteticista de Akro Madrid... qué ganas tenía de tumbarme en la camilla y dejarme hacer... pocas cosas en el mundo me gustan más que los tratamientos de estética... algunos lo considerarán frívolo o superficial, pero la realidad es que es un placer que te mimen y te cuiden unas manos expertas... a mí, al menos, me vuelve loca, lo reconozco.
Desde que entras en Akro Madrid te reciben sonrisas cálidas y amables y una forma de tratar al paciente que vela en todo momento porque te sientas como en casa. Aromaterapia, incienso, velitas, una luz cuidada y la temperatura exacta preparan al cliente para disfrutar del tratamiento.
La primera parte de la sesión consistió en un novedoso sistema de diagnóstico de la piel que Akro Madrid ha diseñado para poder ofrecer tratamientos personalizados a cada paciente... mediante una batería de preguntas y un primer repaso visual del cutis, la esteticista puede hacer un diagnóstico preciso de las necesidades de cada persona... y a partir de ahí recomendar tanto tratamientos como productos que puedan mejorar el aspecto de la piel y de la cara...
Seamos honestos, eso de que la cara es el espejo del alma, es verdad, cuando estamos felices, nos cuidamos, la alimentación es equilibrada, dormimos y bebemos agua, la piel suele lucir saludable, luminosa y tersa... pero el estrés, comer cualquier cosa, pasarnos con las bebidas excitantes o estar en horas bajas, ejercen un efecto interruptor en nuestra piel que la apaga y la mata... así que, ¡encendamos el interruptor de nuestra cara y a darle luz!
Una vez repasados mis hábitos alimenticios, mis rutinas deportivas, mi actividad habitual y datos concretos sobre hormonas, tabaco, alcohol, etc., la profesional de medicina estética de Akro determinó que soy afortunada y tengo una piel saludable y agradecida ¡Yujuuuuu!... (os confieso que era  algo que intuía viendo el cutis impecable de mi abuela de 86 años... creo que algo tiene que ver ella en la calidad de mi piel).
Con un balance hidrolipídico correcto (agua y grasa) y ningún problema concreto de manchas, acné, envejecimiento prematuro o arrugas (aunque alguna pata de gallo sí me encuentro yo por la mañana temprano en el espejo...), me recomendaron aportar un poco de luminosidad a la piel con un Sérum de Vitamina C, y realizar un tratamiento para regenerar, reconstruir el manto hidrolipídico y disfrutar de 50 minutos de relajación y placer absoluto.
Creo que hacen un casting de manos en Akro porque es un elemento imprescindible de sus profesionales... las de Mercedes son suaves, precisas y expertas.
Primero puso en la cara ácido salicílico y ácido glicólico (dos exfoliantes químicos que limpian la piel en profundidad) y con el cutis ya preparado, me aplicó tres ampollas de tratamiento. La primera ampolla era de ácido hialurónico para capturar y retener el agua, rellenar las arrugas y darle grosor y tersura a la piel; la segunda poseía nutrientes activos y antioxidantes de origen vegetal con vitaminas a, e y f; y para terminar aplicó una mascarilla hidratante y calmante con alóe vera, pepino, regaliz, castaño de indias y hamamelis.
Fotomatón con ojos bizcos demostrativa de lo limpia y reluciente que me quedó la cara...Los productos son importantes, tanto la calidad de los mismos como su composición, pues cada cutis tiene unas necesidades y unas características que hay que respetar para que los tratamientos sean eficaces.
Los profesionales de Akro sólo utilizan marcas de primera categoría, aunque lo mejor es su forma de aplicarlos... combinando masaje manual, con masaje de remonte y drenaje linfático, técnicas de Shiatsu y Reiki... 
Sólo puedo decir que el estado de relajación al que llegué fue total y absoluto... (literalmente después de unos minutos me tuvo que invitar a abandonar la camilla porque me había quedado atrapada y medio dormida).
Fue tan placentero... que sólo tengo palabras de agradecimiento. Además, y esto es una realidad palpable, mi piel está mucho más limpia y como dice mi abuela ¡más lustrosa!
Acompaño el artículo de un documento gráfico infame, mirando con afán a la cámara y en chándal, cuyo único objetivo, además de destrozar mi imagen pública, es demostrar lo luminosa que salí de Akro Madrid.
Intentaré aplicarme los consejos recibidos para mantener el resultado en casa, y lo más importante, haré todo lo que esté en mi mano para que el espejo de mi alma esté limpio y refleje sólo luz, paz y armonía.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Colgada...



Si había algo que, desde el principio, me apetecía probar de Akro Madrid, además de las manos de Marta Yuste, o la cabina de estética, era la sala de Redcord…
Es tan espectacular ver todos esos anclajes en el techo, las cuerdas rojas, las cinchas y los straps, que es imposible no preguntarse para qué sirven y cómo se pueden utilizar.
Así que… a ello me dispuse con la inocente compañía de Noelia, Diego y Mayte, tres buenos amigos que se ofrecieron voluntarios para compartir conmigo una clase muy reducida impartida por Pilar.
La primera parte la dedicamos a respirar, a sentir nuestro centro y a trabajar la columna tumbados en el suelo, mediante la técnica del Pilates… cuando estábamos calientes y nuestros músculos se habían oxigenado, comenzó el trabajo propio de Redcord.
Al ver colgado tanto aparato, yo me había hecho a la idea de que la clase sería más bien relajante, y que disfrutaríamos de una gozosa sensación de ingravidez… y es así cuando el Redcord se utiliza para rehabilitar, pero no exactamente cuando el objetivo es la preparación física.
La base del trabajo es utilizar el propio peso y su resistencia para irle dando protagonismo a las distintas cadenas musculares del cuerpo.
Comenzamos trabajando las piernas, los glúteos, tumbados boca arriba y de perfil, ejercitando cada zona con una buena dosis de esfuerzo. La sensación es que tu cuerpo se activa y vas poniendo en marcha todos esos músculos que, más a menudo de lo que sería conveniente, están medio dormidos.
Es un entrenamiento muy progresivo, por lo que vas entrando en él paulatinamente, dosificando la energía y sintiéndote muy bien en todo momento.
Se nota rápidamente que las combinaciones de ejercicios de Redcord son infinitas y que la dificultad puede ir en aumento a medida que la persona vaya adquiriendo mejor forma física.
Con sólo una clase de nivel básico nos damos cuenta los cuatro de que no estamos tan en forma como pensábamos, y que empieza a aparecer algún dolorcillo que, previsiblemente, se transforme en agujetas unas horas después… pero lo intentamos y le ponemos voluntad para llegar al final de la clase de la mejor forma posible.
En algún momento la dificultad nos puede y flaquean las fuerzas, así que Pilar decide introducir en la clase un elemento nuevo… una cincha que colocada rodeando las caderas facilita la ejecución de los ejercicios y nos permite realizar alguna serie que, por nosotros mismos, no habíamos sido capaces de terminar.
Con las piernas trabajadas, nos dedicamos al abdomen, con series de abdominales y terminamos de pie para ponernos con los brazos…
Después de 50 minutos de Redcord nos sentimos ¡cansados pero vivos!
Con la satisfacción del deber cumplido, Pilar nos manda tumbarnos boca arriba y colocados en las cinchas y los straps, nos quedamos suspendidos en el aire, ahora sí, con sensación de ingravidez, y nos relajamos con los ojos cerrados y un suave movimiento oscilante que consigue relajar todos los músculos trabajados…
Debo confesar que esos cinco minutos de relajación total fueron mi parte favorita de la clase… dejo un testimonio gráfico que así lo atestigua.
La experiencia fue muy grata y estoy deseando repetirla…